La gestión del desempeño es una herramienta de gestión directiva que permite alinear el rendimiento de las personas con los objetivos estratégicos del servicio, teniendo como eje central la retraolimentación permanente, continua y oportuna que permita generar aprendizajes para la mejora individual y de los equipos de trabajo.
¿Por qué gestionar el desempeño?
La gestión del desempeño además de dar cuenta del rendimiento de las personas, tiene un impacto directo en los resultados.
Las y los líderes de todas las áreas tienen el rol de dirigir, gestionar y retroalimentar el desempeño de su equipo para cumplir con las metas que se han trazado. Es su responsabilidad orientar el trabajo de las personas de su dependencia para que alcancen un mejor nivel profesional y humano: esta es la clave para lograr una alta productividad y competitividad.
Para mejorar el desempeño no basta con evaluarlo, se debe gestionar con el fin de mejorar de manera sostenida el valor del aporte que hacen las personas para el logro de los propósitos de la institución.
Etapas del Sistema de Gestión del Desempeño
Planificación
La planificación es una condición clave para orientar el rendimiento, que debe realizarse al inicio del período de calificaciones que se encuentra definido en el reglamento especial de calificaciones.
Esta planificación debe ser flexible, para efectos de incorporar cambios de prioridades y realizar ajustes durante el período calificatorio, y debe estar en concordancia con las definiciones estratégicas de la Junta Nacional de Jardines Infantiles.
En esta instancia también se deben establecer las metas de desempeño individual.
Retroalimentación
Es un espacio permanente de diálogo entre jefatura y funcionario y funcionaria para definir metas, monitorear el proceso y revisar los resultados. Su propósito es generar aprendizajes que permitan la mejora del rendimiento individual y entreguen elementos relevantes para el desempeño colectivo.
Rol de jefatura
La Gestión del Desempeño es, principalmente, una herramienta de gestión directiva. Esto significa que es una responsabilidad central de las jefaturas, y al mismo tiempo uno de sus principales recursos de gestión, por cuanto la gestión de personas debe estar implícita en el ejercicio del liderazgo.
La responsabilidad de conducir un equipo de trabajo, y evaluar de manera objetiva y real el rendimiento, es indelegablemente de la jefatura.
Dicho de otro modo, si un funcionario o funcionaria durante todo el período calificatorio mantiene un mal desempeño, y no ha recibido retroalimentación, existe una corresponsabilidad de su jefatura en esos resultados.